Alimentación19 de mayo de 2026

Desayunar o no desayunar: la pregunta equivocada

Yo desayuno, y fuerte: proteína y grasa. Y si hago ayuno, me quito la cena, no el desayuno. Por qué comer a favor de tu reloj empieza por la mañana.

Pocas guerras nutricionales son tan absurdas como la del desayuno. Un bando dice que es la comida más importante del día; el otro, que saltártelo es la clave de todo. Te doy mi postura sin rodeos: yo desayuno, y fuerte. Y si hago ayuno, me quito la cena, no el desayuno.

Por qué el desayuno, y temprano

Tu cuerpo gestiona mejor la comida temprano que tarde. Tiene sentido circadiano: por la mañana tu sensibilidad a la insulina y tu maquinaria digestiva están en su mejor momento. Cargar el día de energía cuando tu biología está preparada para usarla es ir a favor de tu reloj (ritmo circadiano), no en contra.

Por eso, para mí, la primera comida es la más importante: marca cómo llegas de energía y de hambre al resto del día.

Desayuno de verdad, no el de la industria

Ahora bien, "desayunar" no es lo que nos vendieron. El desayuno típico —galletas, cereales, tostada blanca, zumo, bollería— es un chute de azúcar que te garantiza el bajón de media mañana. Eso no es desayunar bien: es empezar el día roto.

Un buen desayuno va de proteína y grasa: huevos, algo de carne o pescado, lácteo entero si te sienta bien, aguacate, frutos secos, aceite de oliva. Sacia, sostiene la energía horas y no te deja con hambre a las dos horas. Cambia el desayuno dulce por uno así una semana y notas la diferencia a media mañana.

Y el ayuno, ¿dónde encaja?

El ayuno intermitente le sienta bien a mucha gente, y a mí me gusta. Pero hay una forma de hacerlo a favor del reloj y otra en contra:

  • A favor: desayunas fuerte, comes, y cierras pronto. Si alargas el ayuno, es quitándote la cena o cenando muy temprano. Tu ventana de comida cae en las horas de luz.
  • En contra: aguantas la mañana a base de café, llegas a comer con un hambre voraz y arrasas, y encima cenas tarde y picoteas hasta la cama. Eso no es ayuno, es desorden, y concentra la comida justo cuando tu cuerpo peor la gestiona.

Dicho claro: si vas a saltarte una comida, que sea la cena tardía, no el desayuno.

Cómo lo aplico

  • Desayuna comida real, con proteína y grasa. Es el cambio con más retorno.
  • Cierra la cocina pronto. Cenar tres horas antes de dormir, mejor que picar hasta la cama.
  • Si haces ayuno, hazlo por la tarde-noche, no saltándote la mañana.
  • Escucha a tu cuerpo, pero no confundas costumbre con hambre. Muchos "no tengo hambre por la mañana" vienen de haber cenado demasiado tarde la noche anterior.

La pregunta equivocada es "¿desayuno o ayuno?", como si fueran enemigos. La buena es: ¿estoy comiendo a favor de mi reloj —cargando temprano y cerrando pronto— o en contra?

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JM
Jose Miuz

Divulgador de biología ancestral y hábitos de salud evolutiva. Comparte su trabajo como @capitan_salvaje.

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